Un fenómeno que no existe en ningún otro lugar del planeta: cuando llueve sobre el desierto más árido del mundo, las semillas dormidas despiertan y los llanos áridos se transforman en un manto de flores moradas, blancas y amarillas. Es impredecible, fugaz y absolutamente inolvidable.
La pata de guanaco, las añañucas y la garra de león; muchas de ellas existen solo en esta parte del mundo.
Insectos, lagartijas y aves regresan con la floración, convirtiendo el desierto en un ecosistema vivo por unas semanas.
El Parque Nacional Llanos de Challe es uno de los mejores lugares protegidos para admirar el fenómeno de cerca.
Solo en años con suficiente lluvia invernal, normalmente entre septiembre y noviembre. No ocurre todos los años: revisa los reportes de la temporada antes de viajar.
Las floraciones aparecen a lo largo de la Ruta 5 entre Vallenar y Copiapó. Al PN Llanos de Challe se llega por la Ruta C-470 desde Huasco. Es indispensable ir en auto.
Combina el Desierto Florido con el litoral de Huasco y las playas de Atacama para un viaje de primavera inolvidable.